Jueves, 03 Abril 2025

“BELDADES” A MEDIAS

“BELDADES” A MEDIAS Imagen 1

 

La cocinera pasó un trapo húmedo por la sartén. Remetió su falda al agacharse para guardarla. Al hacerlo un pequeño movimiento golpeó la sartén sobre la trébede, pero enseguida la niveló. Volvió al tajo de madera de olivo y siguió cortando la verdura. 

Los tomates estaban ya sobre una esquina de la tabla de cortar y supuraban un agua interior que enseguida recogió en la sartén. Ordenó las cebollas y los pimientos y los añadió. Tapó el recipiente con un plato de metal. Añadió un zoquete al fuego. Las chispas se esparcieron rodeando el borde de recipiente. El vapor cocinaría las viandas y concentraría aromas. Como buen guiso mejoraría con dos o tres días. Había margen para liquidarlo en boca de su familia. 

Preparó el acompañamiento con unas salchichas de Debrecen. Primero las olió acercándola a su nariz. El toque ahumado característico le retrotrajo a los viajes de cuándo era niña. Su madre las elaboraba y las ahumaba. Recordó el humo misterioso de su infancia y cómo la rueda sigue girando, imaginó en silencio la mujer. Ahora ella estaba haciendo lo mismo con su hija pequeña. Las guardó bien envueltas y listas para el viaje. El lecsó era un plato que no podía faltar.

Sobre una nueva y recién curada sartén comenzó a hacer la receta que más le gustaba. Era fácil de hacer, pero laboriosa, por el tiempo de cocción de la carne. Al cabo de dos horas consideró que estaba lo suficientemente blandita. Hacía unos minutos que la patata, el pimiento, la cebolla y sobre todo el pimentón estaban dando sabor y color al guiso.

Su marido entró apartando una tela. 

- Tengo ya todo listo, afirmó. --Es la última etapa.

- Yo también tengo todo preparado, respondió la mujer

- Huele que alimenta, dijo el hombre acercándose al gulyás.

- Los caballos están preparados y el carromato también. Estamos ya muy cerca de San Sebastián.

El camino y la temperatura no eran las mas apropiados. Casi bajo cero y llenas de baches. El hombre azuzó a los caballos y la comitiva prosiguió su camino.

La noche entró tarareando las canciones que tendrían que interpretar. Acompañados de sartenes pequeñas y martillos del mismo tamaño cantaban ¡Que belleza, que paisajes contemplamos todos por doquier! 

Estaban llegando a San Sebastián. El carromato osciló y los peroles y chocolateras se golpearon entre ellos.

Por lo que tenían entendido San Sebastián era una ciudad conocida por sus bellas mujeres con labios de fino coral.

La comparsa llegó entrando por Gros, pero fue enseguida detenida por la policía municipal. Estaban liando un gran embotellamiento. Desde la base del alto de Miracruz llegaba hasta casi el Arzak.

- No pueden pasar, dijo el poli. 

- ¿Por qué?, preguntó el hombre

- Papeles de los jamelgos ¿De cuando son sus caballos? Si son de antes del 2015, imposible. Es la Zona de Bajas Emisiones.

 Tardaron bastante en convencerles que eran los auténticos caldereros y que venían desde casa Dios. Al principio, todo eran pegas. Que si no tenían permiso, que si aquello era ilegal. Al final una llamada a cierta persona solucionó el embrollo.  Desde allí les explicaron a los agentes que aquellos zíngaros eran la vanguardia del alegre carnaval y que los dejaran pasar a todos.

Además, los policías, muy amables, le informaron que incluso podían pasar a la Zona de Bajas Emisiones del centro de la ciudad. La de los privilegiados. Que los pedos de los caballos eran inocuos a pesar de tener más CO2 que muchos coches. E incluso que, si dejaban la mierda de sus caballos por mitad de la ciudad, que no se preocuparan en absoluto. Estaba permitido hacerlo por decreto expreso del alcalde. 

El más quisquilloso de los polis les endilgo dos viñetas ECO en el culo de ambos caballos. 

- Por si acaso, afirmó. 

Cuando le puso la segunda el de la derecha casi le endiña una coz.

Nada más llegar a la parte vieja las miradas de las niñas desde los balcones les impresionó. 

La mujer se sentó al lado del conductor del carromato y este apostilló: --Nunca vi mujeres tan lindas cual las niñas que vemos aquí.

- Eso no es a medias, es toda una beldad, apuntilló la mujer.

 

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XABIER_GUTIERREZ_colaborador

 

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Xabier Gutiérrez 

Cocinero y escritor