Martes, 30 Noviembre 2021

IRIARTE-ENEA: ESCONDIDO, PERO NO TANTO

JAKITEA Gure Betiko Sukaldaritza

 

IRIARTE-ENEA: ESCONDIDO, PERO NO TANTO Imagen 1

A Iriarte-Enea se accede directamente desde la rotonda del alto de Gaintxurizketa. En una de sus salidas se encuentra un cartel que nos dirige, desde la misma rotonda, al restaurante, sito a 800 metros de distancia, en la falda del monte Jaizkibel.

Al enfilar el empinado camino que separa la N-1 del local en cuestión, nos asalta el espíritu de explorador. Uno piensa que va a llegar a un lugar perdido de la mano de Dios en el que seremos los únicos comensales. Nada más lejos de la realidad: Iriarte-Enea está escondido, sí, pero es terriblemente popular, e incluso entre semana nos encontramos con su aparcamiento lleno de coches y sus mesas, sobre todo las de la agradable terraza atoldada, a rebosar.

“La verdad es que aquí casi no hemos notado la crisis” admite feliz Martxel Legorburu Mitxelena, nacido en el propio caserío, emprendedor parrillero autodidacta que decidió hace 23 años abrir este restaurante en el caserío familiar sin contar con más base de cocina que la aprendida en las sociedades gastronómicas. En todo este tiempo, Martxel ha contado con la impagable ayuda de su familia: su esposa Paula, su hijo Martxel y sus hijas Nekane y Gema.

En Iriarte-Enea se practica una cocina tradicional y sin complicaciones, basada en gran parte en la parrilla. Hace buen tiempo, así que nos acomodamos en su terraza y pedimos una Ensalada de tomate, exquisita en su sencillez, y unos Calamares caseros que nos sorprenden al ser elaborados al estilo de Cantabria, es decir, sin quitarles la piel antes de freírlos, técnica que hace, en nuestra opinión, que este producto esté mucho más jugoso y más sabroso, sin contar la agradable textura que proporciona la piel.

Lamentablemente, no pedimos una de las grandes especialidades de la casa: las croquetas. Martxel no nos habla de ellas hasta el momento del café y ya es tarde para probarlas. Al parecer, Iriarte-Enea cuenta con una legión de admiradores de sus croquetas, a las que ellos mismos definen en su página web como su “pequeño manjar”.

IRIARTE-ENEA comedor 0246 OJ113Pasamos pues al segundo plato decantándonos por la Merluza a la parrilla, que nos sorprende por su sabor y el extraordinario punto de asado, servida en esa difícil frontera, tan fácil de traspasar hacia un lado u otro, que separa el pescado crudo y el muy hecho. El plato luce jugoso y rebosante de sabor. En el apartado de carnes, optamos por las Chuletillas de cordero, que se sirven crujientes, acompañadas de unas ricas patatas fritas, en una generosa cantidad, característica ésta, la de la cantidad, común a todas las raciones del Iriarte-Enea. Martxel Legorburu nos comenta, respecto a las carnes, que otra de sus grandes especialidades es el cordero a la parrilla, comprado generalmente en los caseríos de los alrededores.

Finalmente, disfrutamos de los excelentes postres caseros del restaurante, concretamente de la Torrija caramelizada con helado y el Tiramisú, ambos exquisitos.

Con una cuenta que, vino de crianza incluido, no alcanza los 50 euros por cabeza, partimos de Iriarte-Enea felices y contentos, prometiendo que otro día volveremos a pasar para probar las croquetas.

 

IRIARTE-ENEA

Gaintxurizketa - LEZO
Tf: 943 52 99 89