Viernes, 21 Enero 2022

CARMELO ENDOLZ: EL ESTANQUERO COCINERO

CARMELO ENDOLZ: EL ESTANQUERO COCINERO Imagen 1

CARMELO 9774 OJ126Nacido en el municipio aragonés de Castellote (Teruel) en 1967, Carmelo Endolz es el típico caso de hijo adoptivo de la bella Easo que ejerce más de donostiarra que los nacidos en la propia villa: regenta uno de los estancos más veteranos de la ciudad, se codea con lo más granado de los hosteleros y cocineros de los contornos y es miembro de la sociedad Lagun Garbiak de Gros, donde nos hizo partícipes de un alarde gastronómico (basta con ver las fotografías que acompañan a estas líneas) que deja muy claro que Donostia ha hecho mucha mella en este inquieto turolense.

De hostelero a estanquero

CARMELO 9792 OJ126En cualquier caso, antes de enamorarse de Donostia, Carmelo ya había caído rendido ante los encantos de su mujer, Mª Teresa, a quien conoció de juerga en Tudela, en tierra intermedia, cuando vivía en Zaragoza y regentaba, junto a su hermana gemela Nuria, el café Aragón, un establecimiento situado en la Avenida de Valencia en el que Carmelo se empapó de conocimientos hosteleros. “Allí preparé el peor arroz de mi vida” admite modestamente “aunque ya para entonces me apasionaba el tema de la comida, pero no encontraba quien me enseñara”. Carmelo se casó con Teresa en 1985 en el Mirador de Ulia, y tras una breve estancia en Zaragoza, decidieron trasladarse con todos los bártulos a Donostia en el 92 para tomar las riendas del negocio familiar de Teresa: el estanco Nava, hasta entonces situado en el actual acceso del restaurante Ikaitz. “El actual estanco era la Pastelería Gloria. Hubo la posibilidad de hacernos con el local y lo aprovechamos” recuerda Carmelo. Al año siguiente ví en la revista Epicur la foto de una Cava de puros de Miami y tuve muy claro lo que quería hacer con el estanco. Así que no descansé hasta construir la cava”. 

En su preciosa cava, un espacio que con sus aromas enamora hasta a los no fumadores, Carmelo atesora cientos de puros de todos los precios y gamas, aunque en cuestión de calidad lo  tiene muy claro: “Los mejores puros son los habanos. No existe en el mundo una D.O. que sea tan diferenciadora. Es un tabaco seleccionado que sólo se manufactura en fábricas de La Habana del más alto nivel, y eso se nota” afirma.

Pasión por la gastronomía

CARMELO 9848 OJ126Como hemos comentado, junto a los puros, la grastronomía es la gran pasión de Carmelo. Una vez en Donostia, consiguió por fin entablar una gran amistad con un cocinero que le enseñó una buena cantidad de secretos, nada menos que Pablo Loureiro, actual responsable de Casa Urola, con quien compartió en su día un sinfín de tertulias gastronómicas en la COPE. “Fue una maravilla, todos los jueves por la noche nos invitaban a cenar en un buen restaurante para hacer la tertulia. Estuvimos en el Beti-Jai en tiempos de Bernardo, en el Borda de Irun, en La Rampa, en el Amara Plaza... me hice muy amigo de Pablo que llegó a abrirme el Rodil para celebraciones personales... y por fin aprendí a cocinar, aunque me he complicado mucho la vida y me he pegado unas curradas impresionantes con reducciones de Champán, cremas de pochas, espumas... Hoy en día voy a elaboraciones más prácticas y productos más esenciales. Pienso que con un buen producto y un “tic-tac” se pueden preparar cosas magníficas”. Podemos asegurar a nuestros lectores que las palabras de Carmelo son muy sinceras.

Hombre de familia, amigo de sus amigos en Donostia y en Castellote, y bendecido con dos hijos, Sandra y Quique, de 23 y 22 años respectivamente y de los que se siente muy orgulloso, Carmelo se vuelca en su trabajo y en el disfrute de sus aficiones. Terminamos, como no, hablando de gastronomía. “Me sorprendió Fagollaga con sus salsas, sus cremitas, un consomé de cigalas con guisantes de lágrima... me encanta, por supuesto, Casa Urola, y soy un gran entusiasta del Tribuna Norte de Atotxa, un lugar sencillo pero que sirve una buenísima merluza a la romana, unos gambones impresionantes y una tarta de queso para llorar de emoción... es un lugar donde me tratan de cine y me siento como en casa”.