Miércoles, 01 Diciembre 2021

DES-INFORMACIÓN

 

Corren tiempos de mucha información, podemos conseguir saber rápidamente lo que queramos desde un ordenador o teléfono móvil. Podemos también ver anuncios de televisión o visitar vistosas páginas web, y por supuesto leer blogs y salsear en las redes sociales. Pero no todo lo que se oye es verdad, y estos dos últimos juegan un papel fundamental en buscar verdades y detectar falsos anuncios.

No me gustaría ofender a nadie, pero creo que estamos en una época en la que todo vale, en la que hago lo que quiero sin mirar a mi alrededor. Todo eso me parece fenomenal si no mientes a nadie, bueno, o si no haces creer algo que no es verdad, si quieres que use otras palabras.

Odio que me mientan, es así de sencillo. No me gusta que marcas como Asahi, Keler, Brabante, Moritz y un largo etc., por no hablar de algunas micro-cervecerías del estado, nos inunden con publicidad que considero engañosa. Y ya no te cuento cuando nos falsean la procedencia del producto.

Suena a chiste, pero Moritz, la cerveza de los barceloneses (dice el slogan) se elabora en la planta “maña” La Zaragozana; y Keler, la cerveza de los buenos guipuzcoanos que presume de identidad (nortasuna), se elabora íntegramente en Barcelona. Es curioso e inquietante tanto mareo, pero lo que de verdad me incomoda es que nos hacen creer cosas que no son

Igual que algunos artesanos, que queriendo en un principio ser listos, pasan a ser listillos, vendiéndonos ellos o sus distribuidores la idea de que fabrican en “Teruel” cuando en verdad elaboran en “Asturias”. Y digo esto por aquellos que elaboran con falsos registros sanitarios, que elaboran en sitios que sanidad no sabe que existe, o que alardean de tener el título de maestro cervecero sin haber pisado nunca ninguna escuela de cerveza.

NO mintáis a la gente, clientes, proveedores y barmans, porque son los que te dan de comer, amigo cervecero. Intenta ser honesto y será mejor para todos. Muchos diréis: “total, si la materia prima no es local”, o “por eso no será mejor tu cerveza que la mía”. Cierto, ¿para qué mentir entonces? Yo, personalmente, no lo entiendo. Sé que es un debate donde a todo el mundo le gusta opinar, pero para salir de dudas, preguntad a los cerveceros artesanos de la zona. No tengáis miedo a preguntarles si puedes ir a ver como es su fábrica, te la enseñarán encantados si es que no tienen nada que esconder.

Y para teminar, un consejo: Probad la Malta Cuveé de Cervesa del Montseny, una pasada de cerveza envejecida un año en botas de roble, intensa pero refrescante. Por cierto, quiero felicitar a esta “micro” por vender esos 160.000 litros de cerveza este pasado año.

 

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